Cita

“En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira"
Ramón de Campoamor

sábado, 18 de julio de 2015

Comiendo en el Bosque le la Serpiente...

   Aprovechando la reciente publicación de "La balada de los hijos traidores" en la revista Crítico hoy queremos ofreceros algo un poco diferente. Dicha aventura está ambientada en los libros de la Saga "Canción de Hielo y Fuego", inspiración de la serie "Juego de Tronos". Si hay una cosa que abunda en el libro son las descripciones de recetas y comidas sugerentes. No queremos hacer ningún libro de cocina (bastante poco tiempo libre nos queda ya) pero siguiendo el espíritu de las novelas decidimos incluir en la aventura un par de recetas que bien podrían degustar los PJ. Hoy compartiremos la receta de la primera de ellas.

Albóndigas de polenta y tocino con salsa de almendras
   Esta elaborada receta es muy popular entre la gente sencilla del interior de Montañas de la Luna, siendo muy habitual en las mesas de sus tabernas y en las celebraciones.
Ingredientes para 4 personas (en Poniente se hace más cantidad pero hemos tenido en cuenta que no todos celebráis un banquete de esa índole todos  los días)
1/2 libra de polenta (250 gramos)
1 pinta y media de caldo de carne (750 mL)
1/4 de libra de panceta fresca (125 gramos)
1/4 de libra de almendra (125 gramos)
2 huevos de gallina cocidos
Sal y especias al gusto (Cada pueblo tiene su mezcla secreta que, dependiendo del dinero disponible y gustos locales puede comprender: Alcaravea, pimienta negra, anís estrellado, enebro, pimentón…).

Elaboración
   Se prepara el caldo como nos hayan enseñado en casa, cuanto más sustancia tenga mejor sabrá el plato. Mientras se acaba de cocinar este se fríe el tocino en su propia grasa hasta que este dorado y crujiente. Se guardan por separado la grasa y la panceta frita.
   Se vierte una pinta del caldo caliente en un recipiente hondo. Se le agrega la polenta en forma de lluvia y cuando esta haya espesado, también los tropezones fritos anteriormente y la clara de los huevos cocidos. Se añade sal y pimienta negra recién molida al gusto y con ella se hacen albóndigas del tamaño del puño de un niño pequeño. Se dejan reposar en un lugar alejado de moscas y ayudantes de cocina hambrientos. Si existiese en Poniente algún sitio que permitiese mantener la comida fría se podrían incluso guardar preparadas hasta el día siguiente.
   Cuando se acerque la hora de comer se fríen las albóndigas en la grasa que habíamos guardado a fuego medio. Se reservan. Se pica la almendra hasta que este fina y se pone a dorar en la misma sartén, aprovechando los restos de grasa. Cuando la almendra esté tostada se añade el resto del caldo y la yema de los huevos bien picada, removiendo para evitar los grumos. Cuando la salsa haya espesado se vuelven a incorporar las albóndigas y se tapa el recipiente, manteniéndolo caliente hasta que se sirvan.
   La mejor bebida para acompañarlas es una cerveza tostada, si es del valle mejor. Recomendamos una que elaboran en la taberna "Export".


No hay comentarios:

Publicar un comentario