Cita

“En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira"
Ramón de Campoamor

lunes, 27 de abril de 2015

Arquitectos de historias (y listado de concursos)



  Uno de los efectos secundarios de esta llamada edad de plata de los juegos de rol en castellano es la abundancia de concursos. Para nosotros constituyen un tema especial puesto que fue uno de ellos el que nos dio la excusa para empezar nuestra aventura “jalfdaltónica”. Todos tenemos unas ideas estupendas para un nuevo juego/aventura/escenario pero, a la hora de pasarlas al papel es habitual verse abrumado por el trabajo o la falta de objetivos. Es en este momento cuando la existencia de un concurso, con sus plazos y definición de objetivos, puede darnos el empujón definitivo para decidirnos a dar el paso definitivo. Por otro lado, si tenemos mucha fuerza de voluntad, somos unos creativos estupendos y/o aspiramos a vivir de esto igual no necesitamos este tipo de motivación, en este caso los concursos pueden servir como forma de buscar el reconocimiento del sector y el prestigio suficiente para abordar proyectos más ambiciosos.
   Escusa o prestigio, desde cualquiera de estas dos aproximaciones los concursos son algo bueno pues favorecen que muchas buenas ideas puedan ver la luz y se conozca el trabajo de muchos buenos escritores.
   Pero estos eventos también tienen sus sombras. A día de hoy no parece que los premios de cualquier concurso paguen de forma adecuada todo el esfuerzo que supone presentar algo digno a cualquiera de ellos. Es verdad que hay algunas convocatorias mucho más jugosas que otras y que muy pocos aficionados aspiran a ganarse realmente la vida escribiendo rol pero también puede parecer que algunos concursos se aprovechan de la falta de profesionalización del sector. ¿Es la oportunidad de que por fin escriba esa aventura tan chula que se me ocurrió o una forma de que se aprovechen de mi trabajo? ¿Sirven para cazar nuevos talentos como el que creo ser yo o simplemente se usa el concurso para dar visibilidad a un determinado producto? ¿Se busca sólo llenar de contenidos una línea vacía o realmente se valorará mi trabajo? Qué nadie se ofenda por esta reflexión, no hay ninguna de estas preguntas que implique una mala ética, cada uno es libre de organizar los concursos que considere oportunos así como los autores lo somos de participar en los que nos interesen. La ilusión te puede hacer querer participar en todo concurso que se cruce en tu camino pero, cuando tienes varias opciones y te paras a leer y comparar sus bases te das cuenta de que no todos los convocantes buscan lo mismo y que por supuesto no todos ven y valoran a los participantes de la misma manera. Profesionales, talentos en potencia, pardillos, aficionados buscando visibilidad, roleros de ego subido, potenciales clientes o simplemente jugadores con ilusión por compartir sus aventuras. Engranar esas intenciones con lo que tú esperas verdaderamente del concurso y leer más allá del premio es la verdadera esencia de su aprovechamiento.
   Nosotros hemos participado en concursos de juegos completos, aventuras, premódulos, escenarios… a cambio de dinero y la promesa de publicación o simplemente para probarnos a nosotros mismos, nunca hemos presentado nada de lo que no nos sintiésemos verdaderamente orgullosos, hemos perdido y ganado (y lo seguiremos intentando). Pero ¿cómo se puede encajar esto dentro de un grupo creativo como el nuestro con tantas (¿buenas?) ideas aunque tiempo limitado? Dándole vueltas cabría pensar que nuestro trabajo es como el de un estudio de arquitectura. Tenemos herramientas y capacidad para construir cualquier cosa pero al final, si queremos darle verdadero significado a nuestro esfuerzo hay que pensar que el edificio tiene que ser construido y ocupar el lugar que se merece. Y los estudios de arquitectura (en teoría) funcionan a menudo con el método de concurso público, por algo será.
   Aprovechamos la entrada para poneros el enlace de algunos concursos en activo (intentaremos ir actualizándolo periódicamente):
* Microjuego completo, temática libre Friquis & Mazmorras (Finalizado)
*Módulo, temática libre Grupo Hal

Actualizado 27/04/2015

miércoles, 15 de abril de 2015

Un mundo fantástico, un mundo inverosímil



 
    Durante los muchos años que llevo escribiendo y creando aventuras en cientos de mundos y ambientaciones, mi máxima siempre fue lo verosímil dentro de lo fantástico. Hay ciertas normas, bien físicas o de comportamiento que están implícitas a la hora de recrear una historia. Voy a recalcar algunas que me han provocado numerosos enfrentamientos y que como explicaré al final del artículo, me estoy replanteando.
    El más clásico es el de las “mujeres pirata” o el papel de la mujer en las ambientaciones históricas o parahistóricas. Durante mucho tiempo, los juegos de rol fueron tradicionalmente masculinos y proveniente de una sociedad machista como es la nuestra era obvio que todas las historias estuvieran encasilladas en jugadores varones que en el mejor de los casos rescataban a la princesa si no era abandonada en pro de otros tesoros. Bajo esa premisa, la mujer se incorporó a los juegos de rol y los conceptos comenzaron a cambiar. Juegos como 7º Mar o Leyenda de los cinco anillos igualaban los roles femeninos a los masculinos en ambientaciones como el mundo de la piratería o algo todavía más inverosímil como el Japón Feudal.
    Que conste que yo no afirmo (ni nunca he afirmado) que no hubo mujeres pirata. Las hubo, de eso no hay duda, sin embargo están lejos de la imagen acuñada por Hollywood de chicas top 10 que encima esgrimen la espada. Aquellas bravas mujeres que destacaron en un mundo tan adverso tienen toda mi admiración y también mi temor porque francamente eran unas malas bestias. Por lo tanto, era común que aquellos jugadores que quisieran desenvolverse con un personaje femenino en una de estas ambientaciones encontraran dificultades añadidas debido a que la sociedad no “tragaba” con según qué arquetipos generados por las necesidades mercantiles del sector.
    Algo parecido ocurría con el mundo carcelario. En una partida, cuando los jugadores van a acabar con sus huesos en la cárcel la sensación dista mucho de la real (según me han dicho, que conste). Una prisión no es un sitio donde sentarte a planear tu fuga o donde te rescatan el resto de tus compañeros atando unas cuerdas a una ventana y que la arranque un caballo encabritado. En las prisiones (y más aún en las medievales) violaban, mutilaban y mataban a la gente por una simple cuestión de espacio. No eran precisamente de risa. Hacer conocedores de ello a jugadores incautos que se burlaban de los oficiales de la ley, sinceramente, era mi placer.
    Ahora concretamente que estaba trabajando en una ambientación situada en la plenitud del mundo árabe me encuentro en una diatriba similar. La gran mayoría de los textos que leo tienen una belleza sin parangón, inspiradora y elocuente. Sin embargo y pese a mi exquisito respeto por esta tradición, todo está salpicado de la misoginia propia del mundo medieval (da igual de qué lugar del mundo). ¿En qué se diferencia la discriminación a la mujer en esta ambientación a la de las mujeres piratas? Francamente, en nada.
    Sin embargo, harto quizá de escribir en mundos imperfectos y agresivos (sin duda me estoy haciendo viejo) solo por hoy me aferro al concepto de crear un mundo fantástico de verdad. Donde además de islas de tesoros, genios de las lámparas o elfos barbilampiños, por una vez valores como la igualdad estuvieran presentes aunque sea de manera forzada. Quizá, aunque admito que un poco tarde, entienda el valor de esa discriminación positiva en estos asuntos con el fin de orientar los juegos de rol, presentes y futuros, hacia una línea menos “histórica” y más “fantástica”. Bien puede ser una manera de contribuir más que a ser fieles con nuestro pasado, ser más compasivos con nuestro futuro y ya que nuestros hechos no hablan a favor nuestro supongo que es mejor dejar hablar a nuestros deseos. El tiempo lo dirá.